El paddock
El Paddock
Cada modo tiene su sitio. Señala un edificio para ver qué es, pulsa para entrar.

El paddock
Cada modo tiene su sitio. Señala un edificio para ver qué es, pulsa para entrar.

El mapa del sitio, dibujado. Cada modo tiene su edificio, y desde aquí se llega a todos, a tu perfil y a la tienda. Es la puerta de entrada para las partidas largas, las que se guardan y se retoman.
La portada enseña los modos que se juegan de una sentada; el Paddock, los de carrera larga. El criterio es simple: si empiezas de cero, está en la portada; si retomas algo que dejaste a medias, está aquí. Por eso el Mánager, el Garaje y el Multijugador viven en el mapa y no en los botones grandes de la entrada.
Cada modo paga Legend Points según lo que cuesta jugarlo, y los logros pagan según lo que piden. Con eso se compra equipación en una tienda que abre seis huecos al día y nunca ofrece lo que ya tienes. Lo que se gana compitiendo no se vende jamás: si el premio de un reto acabara en la tienda, quien lo ganó descubriría que lo suyo era un adelanto.
Se puede recorrer el mapa y entrar en cualquier modo sin registrarse. Lo que hace falta una cuenta es para que las partidas cuenten: los Legend Points, la equipación y el historial solo se acumulan si hay alguien a quien acumulárselos. Sin sesión, la isla se pinta igual y no aparece llena de ceros.
La fábrica lleva al Modo Mánager, el garaje al equipo de ensueño, el muro de boxes a la dirección deportiva y el circuito de pruebas a los duelos rápidos. El museo guarda lo que has ganado y la tienda cambia cada día. No es un menú disfrazado de mapa: cada zona está donde está porque agrupa un tipo de partida, y de un vistazo se distingue lo que se juega en cinco minutos de lo que pide volver mañana.